EL RINCON PRODIGO
Siete años, un mes y cuatro días. Es la condena que ha sufrido este blog, injusta pues la culpa no es suya sino de mi abandono.
Y al cabo decido recuperarlo, quizá solo para mi ya.
Lo utilice como ejercicio de reflexión personal, de escaparate de vivencias y apetencias, y ya es hora de una nueva catarsis, sustraerme de nuevo de mi mismo y verme desnudo ante el reflejo del texto que voy desgranando, recuperar la expresión de la impresión.
Somos lo que sentimos, lo que vivimos y lo enriquecemos cuando podemos expresarlo, nos hace ver una mayor gama de matices, por eso vuelvo a este rincón de luces y sombras.
Bienhallado, veremos adonde nos lleva este nuevo capítulo.
